Ecala es un pequeño pueblo del Valle de Améscoa, situado en un entorno rural de praderas y relieve montañoso. Es un pueblo pequeño, con casas de piedra y viviendas tradicionales agrupadas en pocas calles sencillas. El pueblo mantiene una relación directa con el paisaje que lo rodea, con salidas inmediatas hacia caminos rurales y zonas abiertas.