Ermita de Santa Catalina

    La Ermita de Santa Catalina es un pequeño templo situado en un entorno natural elevado, desde el que se obtienen amplias vistas del paisaje circundante. El edificio presenta una arquitectura sencilla y tradicional, con muros de piedra y cubierta a dos aguas. En su interior se organiza una nave única, propia de muchas ermitas rurales. El lugar destaca por su carácter tranquilo y por su vinculación histórica con las tradiciones religiosas del entorno.